1. Biblioteca Nacional Mariano Moreno

Al principio, se llamaba Biblioteca Pública de Buenos Aires. Y si bien su creación fue el 13 de septiembre de 1810 por Mariano Moreno, de quien hoy lleva su nombre, fue recién dos años después cuando se inauguró para el gran público visitante de toda la Argentina: el 16 de marzo de 1812.

Ubicada en sus inicios en la Manzana de las Luces, en la intersección de las calles Moreno y Perú. Sus primeros bibliotecarios de entonces fueron Fray Cayetano Rodríguez y Saturnino Segurola. Mariano Moreno, por su parte, había sido designado como protector. Más tarde, la sede se trasladó a la calle México 564, donde el escritor Jorge Luis Borges fue director. Recién en 1962 se proyectó su traslado, donde se encuentra el edificio, entre las avenidas del Libertador y Las Heras, y las calles Agüero y Austria, de la Ciudad de Buenos Aires. Diseñado por Clorindo Testa, Francisco Bullrich y Alicia Cazzaniga, la nueva sede de la Biblioteca Nacional se inauguró el 10 de abril de 1992.

En 1823, la institución ya albergaba un patrimonio superior a los 17.000 volúmenes; y en 1882, 32.600 ejemplares. Nunca paró de crecer, y es por este gran caudal bibliográfico que la Biblioteca se convirtió en una de las más importantes de América. Hoy, aproximadamente, la colección se compone de 2.100.000 materiales: en su mayoría, libros, publicaciones periódicas, partituras, fotografías, audiovisuales, entre otros materiales.

Aquí podemos ver una foto de  la esquina de la Manzana de las Luces, tomada en 1893.

El 17 de abril de 1879, con la dirección de Manuel Ricardo Trelles, se concretaron diversas mejoras para las actividades bibliográficas y de infraestructura. Trelles permaneció en el cargo hasta 1884, cuando el establecimiento pasó a la jurisdicción del Gobierno de la Nación. Para ese entonces, la Biblioteca ya contaba con una concurrencia de más de 7700 lectores.

Bajo la órbita nacional, el 5 de octubre de 1884 se nombró a José Antonio Wilde como su primer Director Nacional. Wilde murió a los tres meses de asumir, pero logró implantar, durante ese corto periodo, el servicio nocturno y la adquisición de nuevos materiales bibliográficos. Hacia 1893 la Biblioteca poseía ya un fondo de 62.707 ejemplares.

A comienzos del nuevo siglo, en 1901, la institución se trasladó al edificio de la calle México 564, que en un principio había sido elegida para albergar la Lotería Nacional. Sin embargo, cedieron el lugar para la Biblioteca. El estilo beaux-arts de la construcción fue obra del arquitecto italiano Carlos Morra. Y aquí, entre 1955 y 1973, el escritor Jorge Luis Borges ocupó el cargo de Director de la Biblioteca Nacional. Al asumir la dirección, el autor ya había perdido la vista y, según se comentó, escribió su célebre “Poema de los dones”, cuya primera estrofa dice: "Nadie rebaje a lágrima o reproche/ esta declaración de la maestría/ de Dios, que con magnífica ironía/ me dio a la vez los libros y la noche".